A mi alrededor, hoy por hoy, pocas cosas hay que merezcan perder unos minutos de nuestro tiempo. Una que sí, por no decir la que más, es la absurda injusticia que, en mi opinión y en la de muchos más, están cometiendo con Nacho Jara. Es tremendo cómo un sinsentido puede llegar a destrozar a una familia. Pero no quiero contarlo yo. Os sugiero que lo leáis aquí, contado de primera mano por los que están viviendo este drama.
Luego dadle la voz que creáis oportuna. Difundidlo tanto como consideréis necesario.
Por si fallara el enlace: http://nachojara.blog.com.es/
Parlavem de Sant Jordi al post anterior. Més. És curiòs com un llibre necessita infinitat de paraules per transmetre un missatge i una rosa, sense més fulles que les pròpies, diu més. O, si més no, més importants.
Una prova més de la discriminació sexista és que per Sant Jordi, per tres euros trobem una rosa per a la nostra estimada. En canvi ella s’ha de gastar més de 15 euros en un llibre.
Así, sin Pepe. Sólo con el apellido ya sabemos a quien nos referimos. No se necesita más para identificar a un actor que buscó el camino de la risa para hacernos un poco más felices. Nadie como él ensartaba tan graciosamente una ristra de exabruptos. Sus monólogos eran sabia mezcla de guión e improvisación. Lo conocí, poco, pero lo suficiente para saber que era buena persona. Un cáncer de pulmón acabó con su vida. Con su talento, nada ni nadie pudo. Ni los que lo denunciaron por unas palabras que dijo en “El Club”. Que vayan juzgando. Rubianes, o su memoria, los sobrevivirá a todos ellos. A los que no creemos en el cielo sólo nos queda preguntar dónde coño estará.
Leed sobre esta noticia en La Vanguardia