Monthly Archive for February, 2009

La cosina

Alguna vegada he parlat de la meva cosina Patalin. No fa massa, a l’habitació bona. Ja sabeu que me l’estimo molt i que la trobo molt maca. Però de moment, aclaro, no apareix a les meves fantasies sexuals. Al menys, despert. Potser s’haurà colat a algun somni, però molt curtet, no ens donava temps a res. Ara bé, això pot canviar dràsticament arran del email que m’ha escrit avui. Normal, com sempre, però a l’hora d’acomiadar-se escriu: tetonets en lloc de (crec) petonets. Això d’inventar-se paraules deu ser cosa de família.

Haciendo cuentas…

Hoy me entenderán muchos de los que me lean. Reír, no sé si reirán. Pero entenderme, seguro. Haciendo cuentas, viendo ingresos y salidas, me ha venido a la mente una palabra (y otra después) que al menos me ha servido para distraerme un poco de la aburrida tarea.

Hipoterca. Variante de hipoteca, mucho más tenaz y persistente. Tan tozuda es que se resiste a liberarte de sus garras.

Hipotuerca. Otra, que debe su nombre a la habilidad con que nos aprisiona.

Se las dedico a todos los que sufren esta enfermedad crónica, que en la mayoría de casos sólo se cura con los años, y eso si no se la contagiamos a nuestros hijos.

Otra reflexión barata

Un artista incomprendido es un genio que no sabe explicarse

Comidas perfumadas

Que el sentido del gusto y el del olfato están interrelacionados lo prueba el hecho que en gastronomía se busque agradar a los dos sentidos simultáneamente. Una de las salsa clásicas lo demuestra en su nombre.

Bechanel. Salsa espesa y, sobre todo, aromática, que acompaña a los canelones (del francés, chanelons).  También llamados canalones, deben su nombre a que su tediosa elaboración inducía a prepararlos mientras se miraba un canal (chanel, ou channel, en francés) de TV. El Chanel 5, por supuesto.

Otra palabra híbrida

Ya veis que no escribo mucho por aquí últimamente. No voy a repetir los motivos. Pero si no publico esta palabra, desaparecerá pronto de mi memoria, de tonta que es.

Hipotecusa. Resultado final de la suma de dos catetos que acaba por endeudarte toda la vida.

No hace falta decir que las mamás de este vocablo son hipoteca e hipotenusa, primas por parte de hipo.

Post mortem

Hoy, a la habitual ruta hospitalaria de las últimas semanas, he añadido una visita al tanatorio de Matarò. A las nueve de la mañana he recibido una llamada. Ya sabía lo que iba a decirme. Maribel sólo llama a estas horas para comunicar una mala noticia: … a las siete, Sergio… un nombre, una hora, un desenlace. Lo sabíamos desde hace unas semanas, pero duele igual. Más cuando sabemos que sus últimas palabras fueron me muero. Qué dolor saber que él supo. 53 años que se llevó una metástasis. A cambio, él dejó dos hijos: Gerard y Arnau, magníficos, y un montón de amigos que nunca olvidaremos su sonrisa, una sonrisa que nacía cuatro dedos por encima de sus labios. Nunca he conocido a nadie que le brillaran tanto los ojos cuando sonreía feliz por una ocurrencia suya o ajena. Qué difícil es seguir.