A raíz de un post publicado hace unas semanas, los Ferrari no dan la felicidad, recibo una queja vía correo electrónico privado. Es decir, de alguien que me conoce más o menos bien. Se define como “un porschista de toda la vida” y se lamenta de que en mi artículo menosprecie a los propietarios de los Porsche, en relación a los ferraristas. “Nosotros también somos capaces de estar kilómetros y kilómetros sin sonreír. Es más, te confesaré que cuando nos sentimos observados es cuando más acentuamos ese rictus antipático que tú detectas entre los conductores de los Ferrari. Creo que es para dejar bien claro que somos empresarios a los que nuestro evidente éxito nos obliga a estar continuamente reflexionando”. Sigue en su mensaje aportando datos al respecto. “Te aseguro que esta actitud es sólo cuando estamos al volante. Puertas afuera (o portezuelas, si lo prefieres), podemos ser tan campechanos como el que más”. Y aquí me pone unos cuantos ejemplos, que primero dudé en incluir, pero para que no diga que le censuro lo voy a transcribir tal cual: “Sólo tienes que asistir a alguna de las fiestas Porsche que organizan los concesionarios o el club Porsche para compobar que sonreímos como el resto de las personas. Coincidirás conmigo en que Josep Maria Donat, Jaume Tresserras, Mariano Nadal o Claudi Biern son buena gente. Y te cito estos porque son porschistas de toda la vida.”.
Nota meva: per si les persones que esmenta el meu amic no son prou conegudes explicaré que Donat és el gerent de TCN i marit de Toton Comella, Treserras és un gran decorador interiorista, Marià Nadal -ell diu Mariano però em sembla que és català- és l’editor de Pronto i germà de l’Elisenda de Fotogramas i Claudi Biern és o era directiu de l’Espanyol i havia produit sèries de dibuixos animats. Crec que la seva empresa es deia o es diu BRB.

