Publico una entrada curta per deixar-us descansar una mica després de l’anterior post. inhabitualment llarg. Un verb:
Escopinar. Dir en veu alta i bruscament un pensament, com llençant-lo a la cara d’algú.
Publico una entrada curta per deixar-us descansar una mica després de l’anterior post. inhabitualment llarg. Un verb:
Escopinar. Dir en veu alta i bruscament un pensament, com llençant-lo a la cara d’algú.
En general suelo ser muy buen vecino con mis vecinos. Especialmente con los que viven cerca de mí, porque tengo más oportunidad de demostrarles mi innata generosidad. Porque si un vecino me queda lejos, a ocho kilómetros por ejemplo, ya me cuesta más trabajo acercarme hasta su casa para preguntarle si quiere algo del pueblo (unos croissants, el periódico…). Sobre todo teniendo en cuenta que el pueblo está a sólo dos kilómetros de mi casa.
Así pues, queda claro que los que más disfrutan de mi compañía y de mis servicios son mis vecinos de edificio. Y especialmente los de mi rellano. Tengo dos. Y los dos están más que satisfechos con mi presencia. Lo intuyo a pesar de que su discreción les impide abrazarme cuando nos cruzamos por la escalera. Continue reading ‘El buen vecino’
A propósito del titular, tal como están hoy los precios en los restaurantes, no sé si deberíamos hablar de “astronomía”, o “gastonomía”, porque está la comida por las nubes. O más. Por eso se agradece que en Euskadi (quizás también en otras partes) se trate hasta al más modesto de los pintxos con exquisito afecto. Un ejemplo. Fui(mos) al Guggenheim, o como se escriba, hace unos años y nos pilló la hora de comer. Nos acercamos al bar y pedimos unos pinchos variados, sin fijarnos mucho. Nunca he comido tan bien de pie. Quiero decir que sentado si podría compararlo con otros sitios. Pero nunca he conocido otra barra igual. Luego me dijeron que era de Berasategui.
La palabra de hoy.
Bacalao al pipí. Para cocinarlo hay que mover suavemente la cazuela mientras se va orinando con cuidado de no derramar líquido fuera de la paella (técnica extremadamente complicada para los hombres). Tiempo de elaboración: una horina, más o menos, claro.
La receta orinal, perdón, original. Verdadera de verdad, la encontráis en la web de gastronomía vasca
Hablando de orinal, hay un blog catalán que se llama así: O.R.I.N.A.L. (Obrador de Recitacions I Noves Actituds Literàries). Y no mean fuera del tiesto, no.
Todas mis palabras tienen sentido. Casi siempre su sentido va de izquierda a derecha. Y a veces, incluso sentido del humor. Estas existen, quizás con otro significado distinto. Quizá.
Bramante. Cuerda delgada para atar a tu querido/a.
Brocadillo. Tela de seda y oro con menos cuerpo que el brocado, por lo que es necesario encerrarlo entre dos rebanadas* de pan.
*Si son con aceite se llaman rebañadas.
Bucólico. Poéticamente, escena campestre que provoca diarrea.
Me gustaría que algún día me dieran un premio, para saber lo que es. Aunque no estuviera dotado, un premio humorífico.
Es, a mi juicio, de las galas más entretenidas que se puedan ofrecer. Con todas las limitaciones que tiene una gala. Por ejemplo, no se puede estar diciendo a los premiados que sean breves y después permitir a la presidenta que nos endilgue un discurso largo, aburrido y mal interpretado. Soy, desde hace años, fan del club Corbacho. Y creo que él y Santi Millán (y Oriol Grau) son los pilares que convirtieron en éxito televisivo el talento radiofónico de Buenafuente.
Vamos a la gala. Sólo me sale un juego de palabras, casi casi del estilo de los chistes de Matías Prat.
Degoyados. Nominados que regresan a sus casas sin la cabeza del genial pintor de Fuendetodos.
Y un apunte en catalán.
Corbacho ha fet d’una gala impossible, una empassable.
Avui matí m’he llevat sense ganes de pràcticament res. Ni de fer-me l’esmorzar. Si de cas, menjaré unes fruites. Mandrarines. Són les que menys em cansen de pelar.
Una paraula, per començar bé el dia
Romandra. Quedar-se en un lloc per les poques ganes de marxar.
i un apunt, ja publicat el setembre:
Tots sabeu que l’Àgora era la plaça a les ciutats gregues on es reunien els savis per discutir i intercanviar coneixements (més o menys). L’Àgora d’Atenes potser és el més conegut. El que potser no tots sabeu (potser ni jo) és que al costat de l’Àgora hi havia una altra plaça, on es trobaven joves i grans per passar el dia sense fer res, endormiscats, estirats al carrer i cultivant la peresa com a filosofia de vida. Es deia, la plaça, Mandràgora. De tant en tant, però, alguna cosa descobrien. Van trobar, per exemple, que les arrels d’una determinada planta servien com anestèsic i els ajudaven a dormir més i més bé. Van batejar-la amb el nom de la plaça, es clar.
Leo en el País que un niño chino de cuatro años ha matado 443 pollos con sus gritos.
Me lo creo. Mi hijo, de casi tres años, sería capaz de matar incluso al granjero.
En un blog, más tarde o más temprano uno se “desnuda”, o se “retrata”, en cuanto a sus simpatías y antipatías. Hoy es uno de esos momentos.
Insectas. Individuos parecidos a moscas, mosquitos y otros artrópodos, que se dedican a atraer víctimas hacia sus religiones. Sean las que sean. Saben tejer redes como las arañas.
Crec recordar que aquesta va ser la primera paraula que vaig inventar. Ve de barrejar adulteri i indult.
Indulteri. Perdó concedit a algú que ha comés adulteri.
Com també serveix en castellà, la tradueixo
Indulterio. Perdón concedido a alguien que ha cometido adulterio.
De todas maneras, después de un adulterio, aunque te indulten, la vida de pareja se convierte en un infielno.
No em deixa de fascinar el bloc Un cos sóc, nu i la màgia dels seus palíndroms. Va bé llegir-los i rellegir-los. Poca activitat, comprensible. Les genialitats no apareixen cada dia.