Fa uns dies parlavem d’Etóo (de resquillada i no massa bé). Avui ens inventem una paraula relacionada amb un (ex) jugador també del Barça.
Begiristrany. Futbolista rar, en el sentit que a més d’estar pel negoci també es vincula al club que el paga. Poc freqüent.
I que va participar i participa en els dos dream team que ha hagut a can Barça.
Per cert. Ara que es jugarà un Catalunya-Euskadi. Ja se’n va jugar un fa anys. Recordeu la final de la Copa entre el Barça de Maradona i el Atlètic de Goikoetxea? van acabar a òsties, amb perdò.
La primera vez que escuché la palabra epicondilitis pensé: será un jugador griego de baloncesto. Me hubiera reído a gusto de mi ocurrencia si no se hubiera tratado de un diagnóstico (yo siempre he prensado que se es agnóstico más de un día, pero esa es otra). Total, que la epicondilitis me tuvo apartado unos meses del teclado el año pasado. Bueno, la epicondilitis y una pequeña intervención para cambiarme una válvula del corazón. Y ahora la susodicha amenaza de nuevo. Así que tengo que dosificarme. Si no os visito mucho estos días, la culpa es del codo.
Después de ser bueno unos días, volvemos a utilizar el sexo femenino, a riesgo de que me llaméis repetitivo, u otras cosas peores.
Lunilingus. Que te llevan a la Luna o que te lo hacen un día a la semana, solo. O que te lo montas con uno de esos peluchitos de la tele. Tres opciones a elegir.
Y una palabra que me gusta mucho.
Andanada. Que no camina en absoluto. A menos que le dispares, claro.
Sacaba Vert a colación la palabra pescozón y recordé que además de esta palabra está esta otra: pezcozón, que es cuando se le da un golpe en el pescuezo con un pez, por besugo o por merluzo.
Y luego está el pezcazón, que es cuando te dan el golpe con este pez en concreto. Pero no hay que preocuparse. Está muy escuálido. Ya, por último, está el pazcozón. Que es cuando te dan el golpe para evitar un conflicto bélico. Guerra preventiva, dicen los cínicos.
Jugava Júlia amb el títol dun post recent, estalviador. Feia un, per a mi, excel.lent joc de paraules, a partir de la paraula estalaviador. Però clar, això és si es parla molt depressa. A mi, que sóc més lent, em surt sense canviar ni una lletra està l’àvia d’or, que és la iaia adaurada que tots hem tingut de petits.
La palabra de hoy la escribí hace un par de semanas o así. La guardé y hoy se publica. De refilón veía lo que salía en la tele (en el "tomate", creo): una tal Lucía Lapiedra, novia de un tal Pippin. Lucir si que lucía, las cosas como sean. Y a más de uno le gustaría que les pasaran por la piedra.
Ah, si, la palabra, primero en castellano y luego en catalán:
Oparada. Chica no muy inquieta que ha pasado por el quirófano.
Oparada. Noia no molt inquieta que ha passat per el quiròfan.
Como veis, se entiende casi todo. Pues se la dedicamos a Etó’o; un jugador que lleva dos o tres años en el Barça y otros tantos en el Mallorca y aún no permite que le pregunten en catalán. Ya no se trata de que él lo hable o no, es que no quiere entenderlo. Recordemos que él fue el que gritó "Madrid, cabrón, saluda al campeón". ¿Campeón en qué? ¿en filología? Marcarás goles, pero eso no te da derecho a insultar al club que te trajo, el Real Madrid (y yo "soy" del Barça), ni al que actualmente te paga. Por mí, puedes irte ya.
No deja de tener su gracia que a una persona que no está loca de atar se la llame cuerda.
Tengo una amiga, impresionante, que utilizaba una variante de esta expresión, loca de atar. Nunca sabré si lo decía adrede o por desconocimiento. Decía: Esta está loca de atrás. Por si acaso no revelaré su identidad. Además, Martas hay muchas en Barcelona. Y que sean guapas habrá alguna otra en la calle Mandri. Bueno, como ella es difícil. No voy a dar pistas porque si no, su hermano Manolo me mata…
Este titular me ha salido un tanto críptico. Voy a explicarlo. Hece cosa de treinta años viví un tiempo en Andorra, entre Francia y España, y con unas pistas de esquí más que correctas. Total, que aprovechando mi estancia allá me decidi a aprender a esquiar. Y recuerdo como si fuera ayer mi segundo día de esquí. El primero prefiero olvidarlo. O al menos mantenerlo en el más estricto secreto. A lo que íbamos. Estaba esquiando ya baste bien, casi sin hacer cuña ni nada y en una pose muy profesional, pensando Qué bien que esquío cuando me pasó un renacuajito de tres años a toda castaña. Y después otro. Y quince más. Toda la clase del Colegio Francés que un día por semana iban a esquiar. Me quité los esquís y bajé el resto de la pista a pie, simulando que renqueaba por una caída.
Pues eso es lo que me pasa a veces cuando se me ocurre una palabreja. Pienso Mira qué gracioso. Y me pasan por un lado y otro Arare, Julia, Modgi, Vert, Marià, Conillet de vellut (un besito ¿quieres una pastanegueta?), xurri, Trenzas… y los que me olvido.
Todo esto es para poder contestaros desde aquí y daros las gracias por vuestros comentarios ocurrentes. Y a los que sólo comentan para dejar un elogio también, por supuesto.
Ah!, me olvidaba. Os decía que de mi primer día de esquí no os iba a contar nada. Del tercero tampoco. Seguro. No existió.
Era tan metòdic i sistemàtic, sobretot a l’hora d’estalviar-se esforços i calers, que quan deia una bajanada, deia una bajanada i tornada.
Título catalán para entrada en castellano. ¡Toma coherencia! Serrat tiene una canción. Perdón, tiene Una Canción que se llama Paraules d’amor. Una obra maestra injustamente oscurecida por Mediterráneo. Bueno, pues con todos mis respetos (más que nada por la edad) a mi querido tocayo, ahí va una palabra de amor de humor.
Atrabesar. Cruzar de una parte a otra un país, un territorio, un océano… para dejar huella afectiva en una mejilla, unos labios…
Y para poner un poco de pimienta, esta otra.
Cunilungus. Lo mismo que lo que todos/as sabéis, pero más dilatado en el tiempo. Sin mirar el reloj de reojo. Y bien hecho.
Y ya, para cerrar el círculo (vicioso más que nunca), dedicamos esta palabra, a conillet de vellut, comentarista anónimo/a de hace unos días.