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NOTA PREVIA

PARA TODOS

UN MAL EFÍMERO

VIEJAS COSTUMBRES

DE LA ROPA AL AUTO

SENTIDO COMÚN

¿POR QUÉ HAY CRISIS?

LAS MARCAS

BODEGAS DESCONOCIDAS

TECNOLOGÍA ACCESIBLE

CÓMO DETECTAR UNA CRISIS. LA CRISIS INMOBILIARIA

CÓMO REACCIONAR ANTE LA CRISIS

ME HAN DESPEDIDO. MONTO UN NEGOCIO

EL FINIQUITO. QUÉ HACER

INTERNET. ¿LA SOLUCIÓN?

ÁNGULO INVERSO

ESTAR "AL LORO"

SOLIDARIDAD, UNA HERRAMIENTA ANTICRISIS

LA DIETA EQUILIBRADA

ECONOMIZANDO TIEMPO

ATENTOS AL CAMBIO Y FIN DE LA PRIMERA PARTE

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actualizado a 11 de diciembre de 2008

Inicio un blog con los artículos revisados para facilitar vuestras aportaciones. El blog, Vivir en crisis

NOTA PREVIA
Hemos titulado este informe "Cómo salir de la crisis". Podríamos haber puesto otro título: Cómo sobrevivir a la crisis, o Cómo vivir en crisis, cómo gestionarla, administrarla, frenarla, etc, o quizás también Cómo afrontarla. Al final hemos optado por lo que hemos optado porque creemos que lo que hemos de aprender es a salir. O de ella, harto difícil, ya lo avanzamos, o más probablemente saldremos con ella. Me refiero a que saldremos adelante con ella, a su lado. Con esta intención publicamos este texto. Verán que se trata en ocasiones de reflexiones sólidamente argumentadas y que también hay ideas apenas esbozadas, a modo de punto de partida de conclusiones más personales.
Pueden colaborar en este proyecto anti crisis de varias maneras; la más fácil en la siguiente dirección: http://www.marques.cat/IC/
Si lo creen conveniente, pueden enviarlo a sus amigos o conocidos. Les agradeceremos la máxima difusión de estas reflexiones. Al final de estas líneas se lo recordaremos nuevamente. Pero insistimos en que sólo lo remitan si creen que beneficiará a sus destinatarios.

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PARA TODOS
Esta breve guía es un mensaje positivo y esperanzador, a fin de desterrar las dudas que planean sobre la sociedad actual, alarmada ante presagios catastrofistas de los mismos sujetos que hace apenas unos meses negaban cualquier síntoma de crisis, en función de sus intereses. De una manera desordenada, lo confieso, pasearemos por diferentes aspectos de la recesión económica, tan en boca de todos últimamente. Digo desordenadamente, pero también honestamente. Desde el punto de vista de un profano, pero con unas ciertas dotes de observación que me gustaría compartir y contagiar a los que lean estas páginas. Espero también que sea entendible fácilmente. En caso contrario, cualquier cosa que no quede suficientemente clara, podéis escribir a noalacrisis@marques.cat, aquí igualmente podéis enviar sugerencias. También destacar que ésta es una primera edición, o primera versión. Le seguirán otras que podréis leer en las próximas semanas. Podéis seguir la evolución del informe en esta página, que se actualizará regularmente. Todas las aportaciones serán bienvenidas, y no nos referimos solamente a las aportaciones económicas. Este es un proyecto abierto a todos, utilizaremos todo aquello que sirva para plantarle cara a la crisis.

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UN MAL EFÍMERO
Este estudio no pretende ser la panacea absoluta que solucione todos los problemas personales, profesionales y empresariales que genera una crisis. Sí enumera una serie de soluciones fácilmente aplicables y que paliarán los efectos negativos que conlleva atravesar una crisis. Porque, no olvidemos un aspecto importante: el más importante. Una crisis empieza y acaba. Todas las crisis pasadas han desaparecido. Ni rastro de ellas. Eso es lo primero que ha de entrar en nuestra mente. Es un dato objetivo. La crisis terminará. Los expertos económicos auguran un repunte en las economías mundiales a partir de mediados o finales de 2010. Según estas previsiones, sólo hemos de capear el temporal que se avecina a lo largo de los próximos 24 meses. Personalmente creo que incluso puede durar algo más, y he optado por seguir la línea más pesimista, que no tiene por qué ser catastrofista. Al contrario, creo que superar una crisis económica nos puede dejar en muy buena posición ante la siguiente oleada de crecimiento económico. Lo que me gustaría inculcar entre los lectores de este informe es una serie de hábitos y acciones cotidianas que nos ayudarán a mantenernos a flote ese tiempo. Para seguir con el símil náutico, lo mejor que podemos hacer es ponernos al pairo mientras dura la tempestad. Ponerse al pairo en un yate de vela significa, de una manera muy resumida, reducir el trapo (las velas) y si se dispone de mayor y foque, ponerlas en ángulos opuestos. Ya me perdonarán los marineros por contarlo técnicamente tan mal. Como ejemplo creo que servirá.
Ponerse al pairo ante una crisis económica significa ser prudente ante futuras acciones que impliquen gastos, tanto si estamos hablando de economía personal o de empresa. Prudencia no es sinónimo de cobardía. La prudencia debe presidir nuestros gestos, pero intentando modificar lo menos posible nuestros comportamientos, no conviene distorsionar la realidad más próxima a nosotros, corremos el riesgo de fragmentar la red social y comercial de nuestro hábitat más cercano. Necesitaremos también una capacidad de análisis superior a la habitual. No es que normalmente no poseamos esta virtud, es que probablemente no la utilizamos. En tiempo de crisis es conveniente saber abordar los problemas desde diferentes ángulos.
Algunos ejemplos. La compra de alimentos. Podemos recurrir a llenar la cesta de la compra en el hipermercado más barato de la zona, pero eso puede conllevar a medio plazo que cierren los demás autoservicios y quedemos desabastecidos. Si la diferencia de precios entre un comercio y otro es abrumadora, el mercado impondrá su ley más tarde o más temprano y regularizará los precios. Cuando la diferencia sea mínima es cuando debemos hacer un análisis más profundo y ver de qué manera podemos repartir beneficios a los diferentes comercios sin que se resienta nuestra cartera. Si tenemos un comercio cerca de nuestro domicilio quizás convenga realizar allá parte de nuestra compra, los productos perecederos, fruta, verdura... Es posible que podamos servirnos nosotros mismos y podamos elegir los artículos que nos merecen más confianza. La experiencia personal y el sentido común nos orientarán y nos harán ver que no siempre las mallas de 4 kilos de naranjas que nos ofrecen en el híper son más económicas, sobre todo si ocultan alguna pieza en mal estado que acaba por contagiar las naranjas de su alrededor. Tal vez tampoco dispongamos de las mejores condiciones de almacenaje en nuestro domicilio; no hay sitio para despensa en los apartamentos pequeños. También deberíamos añadir en la parte positiva del imaginario comercio cercano a nuestro hogar que podemos ir a pie, con el consiguiente ahorro en gasolina, parking, desgaste de vehículo y disminución de riesgo de incidentes con otros turismos. Sin contar con que nuestra salud también acabará por agradecer algunos paseos diarios. En resumen, no debemos dejar de ir a comprar al hipermercado, sólo hemos de elegir qué cosas compramos en él; ir el menor número de veces y hacer la mayor compra posible que nos permita la capacidad de nuestro piso y de nuestro frigorífico. Tampoco es mala idea aprovechar los ciclos de facturación de los hipermercados si poseemos alguna de sus tarjetas, o las tarjetas de crédito genéricas, que también disponen de ciclos de facturación. Un ejemplo, si en el Carrefour, Alcampo, Eroski, Lidl... cierran su facturación el día 25, es conveniente realizar las compras más importantes el 26, con lo que ganaremos liquidez durante treinta días. En un presupuesto mensual de 600 euros ganaremos unos 3 o 4 euros al año. ¿Poco? Sí, efectivamente, pero no nos cuesta nada y ya encontraremos otras partidas de las que lograremos sacar alguna tajada más importante. Este informe se centra en cómo afrontar la crisis y superarla atacando desde varios frentes: vivienda, comida, vestimenta y calzados, automoción y transporte, y sobre todo organización del tiempo y optimización de los recursos económicos. Una cosa que nos queda por decir de las tarjetas de los supermercados. Huid tanto como podáis de la financiación. Pagad la comida siempre a final de mes, no aplacéis porque acabaréis pagando lo que os habéis comido seis meses atras. Y con intereses. Ver re

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VIEJAS COSTUMBRES
Ahora que hablamos de frigorífico, unos párrafos más arriba. No está de más recuperar el hábito de comprar productos frescos; no depositar todo el peso de nuestra compra en los congelados. No soy un excelente comprador de pescado pero si no voy equivocado septiembre y octubre son buenos meses para encontrar calamar bueno y bien de precio. Pedir que nos lo preparen para cocinarlo a la romana o a la andaluza nos lo dejará limpio y en rodajas que podremos congelar fácilmente en raciones individuales o múltiples según sea nuestra unidad familiar y nuestras necesidades.
Saber comprar nunca ha sido fácil, pero si hacemos algo de autocrítica llegaremos a la conclusión que nuestros mayores nos dan sopas con honda al respecto. Lo mismo podríamos decir respecto a la cocina económica. Hemos perdido el gusto por las legumbres, el hígado, las tripas o los pies de cerdo, con los que se equilibraría mucho nuestra balanza presupuestaria. ¿O no son realmente sabrosos los callos a la madrileña o el trinxat de la Cerdanya, a base de col, patatas y panceta? O las migas andaluzas y extremeñas, o el cocido gallego
Este no es un libro de recetas, pero permitidme que sigamos hablando de comida unos instantes más. Váyamos al extremo opuesto. Hablaba hasta ahora de productos económicos y mencionaré ahora el jamón ibérico. Ya sabemos al precio que va. Es un producto excelente y su proceso de elaboración y su aceptación en el mercado han provocado un exagerado incremento de precio. Creo que la curva de precio ha llegado a su límite y en los próximos años se estabilizará y es muy probable que incluso disminuya algo. Aun siendo caro, no es obligatorio renunciar a él. El jamón de calidad puede acompañarse perfectamente con pan untado en mantequilla. Personalmente lo prefiero al pan con tomate catalán, al que reservo para embutidos como el chorizo, el salchichón, fuet o secallona, o sobre todo, para bocadillos de tortilla. Déjadme decir que soy catalán, un catalán enamorado de la gastronomía catalana, especialmente de las sardinas, tan ricas como económicas. Para degustar un buen jamón deberemos en tiempo de economía ampliar el paladar y dar cabida a variedades como el de recebo, el serrano de toda la vida, o el de Teruel. Un truquito. Lonchas finas sobre las rebanadas untadas de mantequilla acercarán un "rudo" jamón serrano a una delicatessen. No hemos de temer rebajar el consumo de jamón ibérico, no destrozaremos ningún mercado. Por fortuna, las exportaciones crecen día a día. Desconocido durante muchos años, cada vez más se ha convertido en uno de los salvadores de la maltrecha balanza de pagos de nuestro país. Así que no importa que rebajemos (algo) el consumo interno de jamón ibérico.

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DE LA ROPA AL AUTO
Y hasta aquí de momento el paseo por la cocina. Este sinuoso camino que os propongo recorrer conjuntamente conmigo nos llevará ahora a la ropa. Las marcas, dichosas marcas. Tan caras y tan queridas a la vez. ¿Hemos de vestir sólo en Zara y renunciar a caprichos? No, si realmente así nos sentimos mejor. Un economista frío y calculador recomendaría gastar (invertir) en empresas que tengan muchos empleados, siempre y cuando no los despidan. ¿por qué? Porque así nos aseguramos que la sociedad, sumada en total, no pierda excesivo poder adquisitivo. Si llegara el caso que un 20 por ciento de la sociedad activa se quedara sin trabajo, no podría afrontar los gastos diarios y desembocaría en una catástrofe total. Es nuestro deber, el de todos, preservar el máximo número de puestos de trabajo. No hemos de confiar en políticos. Al menos, no debemos confiar sólo en ellos. Son como los médicos, nos ayudan a curarnos siempre y cuando sigamos sus indicaciones y nos cuidemos. Al final, si no lo logramos, nunca será culpa de ellos. Pero en el fondo es así. En el caso de los médicos está claro que ellos son los únicos que saben lo poco que se sabe de medicina. En los políticos sucede algo parecido. Es muy difícil llevar un país, los gobernantes lo que hacen es intentar convencernos de que ellos son los que mejor lo hacen. Los que lo consiguen, los que consiguen convencernos de que son los mejores, son los que ganan las elecciones. Es como los vendedores de enciclopedias. Acabamos comprando no la mejor enciclopedia, sino la que vende el mejor vendedor. Porque al fin y al cabo una enciclopedia es una enciclopedia, y difiere poco de otra. Los partidos políticos tampoco pueden separarse mucho de las directrices de los amos del mercado, del dinero, del capital. Sólo los partidos que tienen pocas esperanzas de llegar al poder pueden arriesgarse a lanzar promesas irrealizables: saben que nunca nadie les echará en cara no cumplirlas porque nunca llegarán a responsabilidades de gobierno. No hace falta ir muy lejos para darse cuenta de lo que prometió un político actualmente con responsabilidad cuando era candidato con poca previsión de ganar las elecciones.
Estamos, para no desviarnos del tema, en que somos nosotros, todos, los que debemos procurar preservar los puestos de empleo. ¿Cómo? consumiendo casi tanto como antes, por eso decía antes que no debemos distorsionar la realidad tanto como para romperla. Hemos de moldearla firmemente pero con suavidad. Que no se note que corremos menos.
Hablando de correr, luego volveremos a la ropa y a las marcas, un inciso para recomendar algo que sé que sonará antipático, impopular, pero si pretendo hacer una guía mínimamente honesta debemos abordar este tema. Circulemos más lentamente. ¿Qué perdemos? ¿algo de tiempo? Bueno, ¿y qué? Podemos aprovecharlo para escuchar más atentamente la radio. El trayecto al trabajo se modificará sólo en unos minutos y gastaremos menos combustible, mucho menos, habrá menos siniestralidad, con lo que eso tiene de repercusión en la economía. Y llegará el día que las compañías de seguros podrán rebajar las cuotas sin demasiada merma de su beneficio. Ellas, las compañías, puede que no renuncien nunca a privilegios ya adquiridos, pero no tendrán arrestos de mantener unas primas que de buen seguro son rebajables si disminuye la facturación por siniestros, y eso incluye daños corporales y desperfectos en los vehículos, igualmente onerosos unos y otros. Acabaremos ganando todos. A velocidades algo más lentas se desgastan menos los neumáticos y los frenos. Y todos sabemos lo que cuestan esas marcas que sólo Alonso o Hamilton pueden permitirse. Todos sabemos, asimismo, lo que cuesta una hora de mecánico. Decidimos, pues, rebajar la velocidad, y mejorará nuestra economía. Los que viven fuera de las grandes capitales: Madrid, Barcelona, Valencia, Bilbao... tienen otra manera de ahorrar combustible. Con una ligera dosis de sacrificio. Pido también que se interprete lo siguiente como un apunte de lo que puede hacerse con imaginación. Se trata de adelantar la salida del hogar una o dos horas. Un supuesto: alguien que entra a trabajar a las 9 de la mañana. Pongamos que sale de su casa, distante unos 40 kilómetros, a las 8, recorre 35 en 25 minutos y emplea 35 más en recorrer los últimos 5 kilómetros, con el consiguiente gasto de carburante y el desgaste anímico. Llegamos puntuales al trabajo, o no, pero además llegamos de mal humor y cansados. ¿Por qué no salir de casa a las 7, o a las 6? nos ahorramos las colas y llegamos en un momento al trabajo. Si la empresa permite horario flexible, aumentaremos la productividad y rentabilizaremos nuestro tiempo; desperdiciaremos menos tiempo en el automóvil. Si por mala suerte nuestro trabajo nos obliga a comenzar la jornada a las 9, tampoco hay problema. Deberemos agudizar un poco el ingenio para encontrar en qué podemos invertir ese tiempo que nos ha regalado el tráfico fluido. Un desayuno reposado no está mal, algo de la compra en el mercado, tampoco perjudicará. La lectura de los diarios, gratuitos o de pago, nos tendrá informado. Y también podremos aprovechar para estudiar algo que mejore nuestra formación profesional, con lo que más tarde o más temprano mejoraremos también nuestra retribución económica. Según dicen los expertos, por las mañanas es cuando el cerebro está más receptivo, y tiene más aptitudes para adquirir nuevos conocimientos. Por fin, si el traslado del hogar al trabajo se hace en pareja, habrá momentos para comentar aspectos conyugales. Porque, reconozcámoslo: ¿acaso nos sobra tiempo para conversar con la pareja? Incluso una discusión matutina tendrá un efecto menos devastador en la pareja porque después de las respectivas jornadas laborales ya no recordarán las barbaridades dichas en el fragor de la discusión.

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SENTIDO COMÚN
Creo que por encima de consejos y trucos que os pueda dar desde estas líneas, hay algo muy importante que encontraréis aquí y que podréis aplicar en vuestras vidas. Está en vuestras manos, sólo si queréis adquirirlo. Se trata de poner sentido común en vuestras vidas, imaginación para encontrar soluciones a nuevos problemas, constancia para no desmayar en el intento, justicia para no fastidiar al otro. No se trata de ser buenos para ir al cielo. Es que necesitamos al otro para que nos compre lo que nosotros vendemos. En mi universo personal tengo muchos amigos (conocidos, compañeros o como queráis llamarlos) con un poder adquisitivo bastante más alto que el mío, y en cambio tengo pocos amigos más "pobres" que yo. Así ocurre que cuando "vendo" algo tengo cerca de mí "compradores" con posibilidades. Sin llegar a este extremo, creo que ya hemos entendido que sobrevivir a la crisis no será difícil si sobrevivimos todos, o al menos la inmensa mayoría. Como este informe es rico en metáforas, ahí va otra. En caso de naufragio, es necesario que nos salvemos todos, ha de haber botes salvavidas para pasajeros y para tripulación. Y al capitán, que es el último en abandonar el barco, le cederemos un sitio en el bote o un chaleco. Porque el primer destino que nos espera después del naufragio es una isla desierta, y todos seremos necesarios para colaborar en el definitivo regreso al mundo que nos espera. Resumiendo, primer paso, salvarnos de morir ahogados, después, gestión de crisis, en la isla desierta, y posteriormente regreso a la normalidad. Cuantas más personas lleguen a la isla desierta, más leña se recogerá y más rápida será la recogida, la fogata será más alta y más visible: los náufragos serán recogidos más pronto. Si cumplimos las condiciones del silogismo, el resultado será beneficioso para todos.

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¿POR QUÉ HAY CRISIS?
Las crisis no obedecen a designios divinos ni son obra de la naturaleza. Se deben a errores humanos, algunas de ellas, y por tanto son involuntarias. Son fácilmente corregibles y suelen ser breves, desaparecen pronto sus efectos negativos al ser corregidos los errores que las ocasionan. Otras en cambio, son provocadas. Por poner un ejemplo: el precio de las monedas. ¿Dudamos aún de que el valor del dólar, del yen o del euro lo marcan ciertos grupos macroeconómicos? O un derrumbe en la Bolsa, inducido artificialmente para favorecer determinados grupos capitalistas. Si de repente alguien que poseyera el 50% de los fondos de la Bolsa de Nueva York, se los llevara, todos, las acciones bajarían estrepitosamente, muchos venderían, ante el temor de perder más. Venderían, ¿a qué precio? barato, muy barato. Tanto, que el que retiró su capital, puede volver a reponerlo logrando muchas más acciones que las que tenía antes. Dinero llama a dinero. Es fácil conseguirlo a aquellos que tienen mucho. Pero reconozcamos que algún día empezaron. Y que en ocasiones se equivocan y pierden grandes fortunas. En cualquier caso, lo que quiero transmitir contando este principio, es que a veces conviene a algunos generar una crisis, en beneficio propio. Crisis en la bolsa, crisis inmobiliaria, crisis petrolífera...
La pregunta ahora es: ¿De qué tipo es la actual crisis? ¿fortuita, involuntaria o, por el contrario es provocada voluntariamente y, por tanto, durará lo que quiera el originador de la crisis?
Tardaré muy poco en responder. No lo sé. Bien, sí lo sé, pero será dificil demostrarlo. Es inducida, la que según mi razonamiento anterior es la más duradera. Pero no me importa, la verdad. Vamos a trazar dos líneas argumentales, a ver dónde nos conducen. Con sabiduría oriental, aquella capaz de afirmar lo siguiente: "Si un problema tiene solución, ¿por qué preocuparse? y si no la tiene ¿por qué preocuparse?
En caso de andar equivocado, si es una crisis causada por imprevisiones o errores, ya deberían estar subsanados, si en realidad a nadie beneficia esta recesión. Por tanto, creo que es provocada. Y decía antes que no me importa demasiado. Es cierto, aun siendo provocada, Al ente macroeconómico autor de esta crisis no le interesa que dure más all de nuestra resistencia. ¿Recuerdan el campesino que enseñaba a su burro a no comer? Los primeros días fue bien, pero cuando ya parecía que estaba aprendiendo a no comer se le murió. Eso es lo que a nuestro macroamigo superpoderoso no le interesa: quedarse sin burro, que, ya me perdonarán, somos nosotros. Así que nos dejará unos días de comer pero pronto regresará para alimentarnos.

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LAS MARCAS
Volvemos a la ropa, decía antes que no es preciso renunciar a nada, sólo se trata de gestionar mejor los recursos económicos. Por ejemplo, a principio de temporada es preferible adquirir los artículos de precio inferior, en los que poco ahorraremos en época de rebajas, en cambio, podemods dejar para después de fiestas los más caros o los zapatos, por ejemplo. Personalmente suelo elegir los modelos de zapatos a principio de temporada, incluso me los pruebo: en definitiva, hago una selección. Si resulta que sólo me quedan bien un par de zapatos, los compro, es improbable que lleguen a las rebajas, tengo un número muy común. En cambio, si por suerte la selección de candidatos es amplia, me espero a las rebajas. Sé que los reencontraré, si no todos, al menos un par. Lo mismo ocurre con cazadoras, chaquetas, abrigos... en definitiva, prendas de mayor coste. ¿De marca? Depende. Respeto el gusto personal de cada uno, pero pienso que es como el alcohol: conviene no mezclar. Una marca está bien, para que vean que uno sabe comprar, que tiene "posibles". Más de dos o tres me parece ostentoso. Lo mismo que el vino, del que apuntaremos algo ahora.

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BODEGAS DESCONOCIDAS
Buena parte del presupuesto puede irse en mantener una bodega en condiciones. El vino ha recuperado de nuevo protagonismo en las mesas, y con ello el precio de una botella se ha multiplicado en los últimos años. Dejémoslo en que se ha multiplicado, sin especificar más, no ahondemos en este asunto que haría enrojecer de vergüenza a más de un vinatero. No soy un experto pero he encontrado grandes vinos, o así me lo parecen, por 4, 6 y 10 euros. En una cata a ciegas organizada por mí mismo he sido incapaz de discernirlos de otros vinos de 30, 40 y 80 euros. Es más, no solamente era incapaz de discernirlos, al final de la cata ni sabía pronunciar este verbo, discernir. En fin, todo esto para indicar que en mi opinión si buscamos bien podremos reducir considerablemente el presupuesto destinado a alimentar nuestra bodega sin dejar de obsequiar a nuestro paladar. Es bueno estar atento a nuevas Denominaciones de Origen, que plantean batalla comercial a las de toda la vida. Si hablamos de España, es bueno investigar alternativas a Rioja y Ribera del Duero. Una vez más, Internet corre en ayuda del consumidor. Encontraréis infinidad de información de bodegas con ofertas interesantes. En cualquier caso, recordad: bebed con moderación.

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TECNOLOGÍA ACCESIBLE
Otro tanto podemos deecir de los cacharros tecnológicos. Televisores, mp3, videos, cámaras, ordenadores de sobremesa, portátiles, de mano, GPS, equipos de música... en fin, lo que se quiera. Estamos en plena carrera tecnológica. Ansiamos tener el iPhone antes que nadie, incluso cuando todavía no estba en el país, nos arriesgamos a que nos quede inservible intermitentemente porque no podemos actualizar el firmware. No importa, decimos, ya lo resolverá papá hacker. En los sucesivos trasiegos para restaurar la operatividad del móvil perdemos dos y tres veces la agenda de contactos, pero nos da igual. El placer de ir por la calle y atender una llamada y que todos vean que tenemos un iPhone es indescriptible. Da igual que en el fondo el que nos llame es el tendero de la esquina para reclamarnos el importe de la compra de la semana pasada. Eso no lo advierten los demás. Sólo ven el iPhone. Los que ya tenemos una edad recordamos la ilusión que sentíamos al llevar en nuestra muñeca un reloj waterproof, capaz de sumergirse hasta cien metros. Yo llevaba orgulloso uno de esos. No sabía nadar, pero daba igual. Llevaban también cronómetro y nos pasabamos el recreo midiendo carreras, sólo por el placer de disparar y parar el segundero, o ver correr las cifras. Quizás sonrían algunos, al leer esto, a otros les será familiar. ¿Adónde queremos llegar? A convencernos, a mí el primero, de lo efímero e inútil que pueden ser muchas cosas que, en cambio aparecen muy atractivas a base de un buen maquillaje hecho por especialistas en marketing o publicidad. Consumamos, sí. No estoy en contra. Pero con un poco de sentido común. ¿Necesitamos realmente todo lo que deseamos? ¿No es por querer parecer algo que no somos? Si respondemos honestamente a estas preguntas, quizás acabemos comprando lo que realmente necesitamos (y algún caprichito más) y veremos que la partida presupuestaria disminuye considerablemente en este apartado.

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CÓMO DETECTAR UNA CRISIS. LA CRISIS INMOBILIARIA
Mi esposa es la que padece mis previsiones económicas. Hace cuatro años que vengo insistiendo en la crisis inmobiliaria. En 2004. Ese año se vendían los pisos fácilmente, subían de precio mes a mes y nada hacía presagiar el parón que ocurriría apenas dos años más tarde. ¿Nada? creo que sí, que habían suficientes indicios para darse cuenta de que el boom llegaba a su fin. Al menos así lo entendí yo, un no experto inmobiliario. Un detalle, hasta entonces los bancos daban créditos hipotecarios incluso sobrevalorando el inmueble adquirido y sin poner demasiados remilgos a los pocos ingresos del comprador. ¿Por qué? Porque entendían que un impago de la hipoteca se resolvería rápidamente con la venta, fácil, del inmueble. A partir de esa época, en cambio, empezaron a exigir un seguro de vida a los créditos concedidos. Ya sabían que sólo el piso no era suficiente aval, y fueron más restrictivos en la concesión de préstamos. No demasiado, porque todas las entidades querían tener consigo al mayor número de hipotecados y en un momento de euforia inmobiliaria, todo el mundo quería tener su vivienda en propiedad. Los bancos sabían ya que el boom llegaba a su fin. Y el gobierno también lo sabía. Lo que no puede un gobierno responsable es decirlo. La burbuja hubiera explotado, en lugar de deshincharse con una cierta suavidad, como está ocurriendo ahora. Una burbuja inmobiliaria, por otra parte, que ya les estaba bien a los respectivos gobiernos de turno, al último de Aznar y al primero de Zapatero. Podían presumir unos y otros de cifras positivas, de desempleo cada vez menor (gracias a la construcción, por ejemplo) o de un Producto Interior Bruto superior a la media europea. Superior en cantidad, no en calidad, al estar centrado el crecimiento en un sector muy concreto: el mercado inmobiliario.

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CÓMO REACCIONAR ANTE LA CRISIS
Si hacemos un breve resumen de lo expuesto hasta ahora podemos intuir sin demasiado esfuerzo que hay salida para la crisis, que no creemos que vaya a durar más de dos o, en la visión más pesimista, la mía, tres años. Y que tenemos suficientes armas económicas para defendernos personalmente de la crisis. Y otras armas, colectivas, que también saldrán más adelante. Pero ahora se trata de hacer lo más urgente: reacomodar nuestra deuda. La hipotecaria. Hay que renegociar la hipoteca. Sin vergüenza de ningún tipo. Pongamos el ejemplo opuesto. Si nos toca la lotería ¿no pagaríamos lo que debemos de hipoteca? Pagarla antes de lo pactado es renegociar la deuda. Es variar algunos de los pactos que figuran en un acuerdo marco tácito o explícito: pagar la deuda. Pues haremos lo mismo pero al revés: la pagaremos más tarde. No importa: en 20, 30 o 40 años. Da igual que no logremos "sobrevivir" a nuestra hipoteca. La saldarán nuestros hijos. ¿Y qué? Deseábamos dejarles en herencia un piso y "sólo" logramos legarles un 70, 80 por ciento de ese piso. ¿Nos lo recriminarán? No. Siempre significará más o menos patrimonio. Por tanto, dos conclusiones. Si hemos comprado en buen momento, cuando los pisos eran más baratos perfecto. Si hemos comprado el piso y cerca de su valor más alto, mala suerte, pero no nos arrepintamos. Es patrimonio. Cada día que pasa se amortiza algo el capital que se adeuda. por tanto, es un poco más nuestro. Es obvio que nos trae sin cuidado el pequeñísimo porcentaje de herederos que sí nos recriminarán que les hayamos dejado tan poco. Esos no se merecen ni ese poco. Por tanto, ninguna vergüenza ni mala conciencia a la hora de renegociar el crédito hipotecario.
Si además de la renegociación de la deuda podemos acogernos a la moratoria anunciada por Zapatero hace unos días (en noviembre de 2008), tanto mejor.
En cualquier caso, repito que no debemos sentir temor por pactar las nuevas condiciones de nuestra hipoteca.Un banco no es una inmobiliaria. El banco no quiere quedarse con nuestra propiedad, quiere que se la paguemos. De hecho, un análisis libre nos llevaría a la siguiente conclusión: en realidad, el actual propietario del piso es el banco, y lo que quiere es desprenderse de él, quiere que se lo compremos, pagándole las cuotas cada mes. Sabe perfectamente que el mejor comprador para ese piso somos nosotros, y que si le fallamos se va a quedar sin compradores, porque ya no hay, están todos "ocupados", cada uno con su piso. Así que tranquilos que nos cuidarán en extremo.
Este es el primer paso, resituar la deuda. Es cierto, por no pintarlo todo tan bonito, que al final el crédito nos costará más. Pero también cabe la posibilidad que en el nuevo ciclo próspero podamos venderlo a un precio mejor que el actual. Si es que queremos desprendernos de él. Insistamos una vez más en que la crisis es pasajera, como lo han sido todas hasta ahora. Por lo que respecta al sector inmobiliario, no hace falta ser muy mayor para haber vivido otra crisis de ventas de edificios. 1996-1997 cerró un ciclo muy negativo entre los constructores. No era inusual encontrar obras con pisos sin vender entre 1992 y 1996. Cinco años con los pisos vacíos esperando un comprador. Y de repente, empezaron a brotar como esporas. Los compradores aparecieron por todas partes. Sumándose a los del país (España en este caso) inversores foráneos, con lo que daban aire al sector pero a la vez contribuían al crecimiento en los precios. Esos mismos que en 2004 se fueron con su dinero a Polonia y a diversos países centroamericanos y sudamericanos. Ahí se acabó la fase de crecimiento y la curva empezó a decaer. Son ciclos, y una persona puede presenciar un par o tres ciclos a lo largo de su vida. Lo que ocurre que sólo recordamos el ciclo cuando nos afecta, y sobre todo, recordamos más fácilmente los aspectos negativos. En el supuesto que un individuo deba vender hoy su piso un 30 por ciento más barato que en 2004 cree que ha perdido dinero en la operación, sin recordar que quizás lo compró en 1996 un 70 o un 80 por ciento más barato.
Así es, es como cuando vamos de excursión al campo. Si hace un sol espléndido no lo agradecemos. Es lo normal, casi obligatorio que la madre naturaleza nos obsequie con una agradable climatología el fin de semana. Para eso trabajamos el resto de la semana, para regalarles a nuestra familia un día maravilloso. En cambio, si llueve y nos destroza la salida vamos a estar toda la semana quejándonos de nuestra mala suerte, y echándole la culpa incluso al hombre del tiempo de la tele. Pues no, a veces llueve y a veces luce el sol, en proporciones variables según sea el país o la estación. Lo que ocurre es que si llueve mientras estamos encerrados en el trabajo no nos afecta negativamente y no queda por tanto impreso en nuestra memoria.
En economía sucede algo parecido: el crecimiento económico nunca es una línea ascendente completamente recta. Es más, no debe serlo. Lo habitual es que haya periodos de recesión y de progreso alternativamente. Pueden ser provocados o no, que de eso también hablaremos, pero el efecto es el mismo. De hecho, se necesitan mutuamente. Es como coger aire antes de sumergirse. Para saltar primero hemos de coger impulso, encoger las piernas; eso es una recesión, el salto es el despegue económico. Llegaremos más lejos en ese hipotético salto si previamente hemos sabido administrar nuestras fuerzas, nuestros recursos. Eso es lo que estamos haciendo en este momento.
Repasando algunas de las figuras utilizadas veréis que hemos hablado de reducir trapo, encoger las piernas, coger aire, administrar recursos... En definitiva, nada malo, sólo son maniobras para estar en la mejor situación posible ante el siguiente despegue económico, que como he manifestado, preveo a finales de 2011. Al respecto me gustaría matizar que evidentemente puedo equivocarme. No tengo una bola de cristal, y si la tuviera, creo que no estaríais muy de acuerdo en valorarla como un argumento de peso y fiable. Además, las crisis no empiezan ni acaban un día en concreto, de manera abrupta. Es un proceso gradual: la euforia económica pierde aire poco a poco, le sigue un periodo de actividad económica reducida, una hibernación, y el proceso se completa cuando el oso vuelve a salir de la cueva, observa que el frío ha desaparecido y empieza de nuevo a cazar. La actividad recobra su pulso normal.
Introducimos una nueva metáfora: la hibernación: muchos animales adaptan su ritmo fisiológico a las condiciones climatológicas. ¿No hay caza? duermo. Esto es lo que aprendemos a hacer. Aprovechar esta temporada para cerrar un poco los ojos y recobrar fuerzas. Se está bien dentro de la cueva.

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ME HAN DESPEDIDO. MONTO UN NEGOCIO
Uno de los efectos colaterales de las crisis es que muchas empresas aprovechan para soltar lastre, despedir a empleados y si es preciso contratar a otros nuevos con sueldos mucho más bajos. En fin, una injusticia, pero vamos a ver cómo se puede solucionar. Muchos de los empleados despedidos se encuentran en la calle, sin trabajo y con pocas opciones de encontrar un empleo nuevo de las mismas características o con un sueldo similar. Eso sí, en sus manos tienen una importante cantidad de dinero. Posiblemente nunca han manejado una cantidad parecida. La tentación s irresistible: a partir de ahora seré mi jefe. Quieren convertirse en empresarios y crear su propia empresa. Nuevamente me toca hacer del malo de la película. En la mayoría de los casos estos proyectos empresariales están condenados al fracaso. En un par de años se habrán comido la liquidación, tendrán que cerrar las puertas y deberán volver a empezar el peregrinaje en busca de un empleo: dos años más viejos y sin un cojín económico que les dé respaldo.
¿Por qué fracasan estos proyectos? Una respuesta breve es esta: porque no son empresarios. Si lo detallamos un poco más podremos añadir que el recién convertido en empresario desconoce algunas reglas básicas en un comercio, si es esto lo que ha creado como negocio. Tendemos a infravalorar la situación de nuestro negocio. Creemos que lo de menos es dónde esté. Estamos convencidos de que todo el mundo atravesará toda la ciudad para venir a comprarnos una vela a nosotros, precisamente a nosotros. Es decir, descuidamos la ubicación del local. Si es un comercio debe estar en una calle por la que pase mucha gente. Muchísima, para que algunos entren en nuestro local.
Otro error de novato. No tener variedad de artículos. Siguiendo el mismo ejemplo. Ponemos una tienda de velas. Sólo porque el otro día unos amigos nos regalaron una muy bonita y creemos que está de moda. Como no entendemos, empezamos a comprar y nos quedamos con 50 modelos diferentes: altas, bajas, redondas, cuadradas, de colores lisos, a rayas. En fin, de todo, pensamos. Hasta que un día entrando en internet vemos una web con 3.000 modelos distintos.
¿Desalentado? No era mi intención, lo siento. No quiero desanimarlos. Quizás en algunos casos sí pueda funcionar. No estará de más tomar algunas precauciones. Asesorarse antes de abrir el negocio. Pasear por la calle elegida a diferentes horas del día, y diferentes días. Observar el número de transeúntes, su sexo, edad, condición social, el ritmo que caminan. Sí. Es importante saber si están paseando o van al trabajo, ver si van de compras, si llevan bolsas, si entran en los otros comercios, en fin, hacer un estudio de campo. Tampoco es mala idea visitar un negocio similar, la competencia, aunque esté en otro barrio. Así podremos comparar precios, servicios o la manera de resolver la decoración del local.

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EL FINIQUITO. QUÉ HACER
Esta palabra, que si fuera un tema de Georgie Dann se convertiría en la canción del verano, aterra cuando la escuchamos de cerca. ¿Qué hemos de hacer? Lo primero, no perder la calma. Se ha cerrado un ciclo y se abrirá uno nuevo. Inmediatamente en el mejor de los casos, con lo que se volverá a recibir unos ingresos regulares (quiero decir periódicos) y se restablecerá el ritmo de vida normal con un añadido, un capital extra, la liquidación del anterior contrato, que se invertirá con la mayor prudencia. Siempre una pregunta de antemano: ¿sabemos invertir? Si la respuesta es no, lo más sabio es recurrir a invertir en dineros públicos: bonos, letras del tesoro, etc. Menos rentabilidad, más seguridad. Nada de escuchar cantos de sirena. Quien da mucho por nuestro dinero es porque no encuentra dinero más barato. Posiblemente acabe por no poder cumplir sus promesas, aun con buena fe. Si no se puede, se acaba por no pagar.
En caso de que el contrato no llegue inmediatamente, quizás haya que ofrecer una propuesta laboral más amplia y rebajar nuestras aspiraciones económicas. No ha de importarnos reducir en algo nuestros ingresos. Es algo circunstancial, y ya adaptaremos nuestros gastos para equilibrar el balance. De todas maneras, hemos de conservar la fe en nosotros mismos, en nuestra capacidad profesional. Permitidme que exponga un caso personal. A lo largo de mi vida he tenido varios trabajos, pero me voy a centrar en dos. He sido director de una revista empezando de botones (el primer peldaño profesional: el ayudante del ayudante del ayudante). Y he sido editor de otra después de ser colaborador externo. Hablo de revistas con tiradas semanales superiores a los 500.000 ejemplares cada una. Cuando dos personas de reconocido prestigio, y probada autoridad en su sector, han confiado en un tipo como yo con tiempo para conocer también mis defectos, es que algo valgo. Pues esto es lo que debéis repetiros al final de un ciclo. Algo valgo.

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INTERNET, ¿LA SOLUCIÓN?
Otro error común entre los recién empresarios. Creer que Internet tiene la llave que abrirá la puerta de las soluciones a nuestros problemas. No vendemos físicamente y queremos crear una tienda online. No sabemos elegir el mejor lugar para nuestro negocio y nos gastamos cinco mil euros en una web con animaciones flash y traducida a cinco idiomas. A ver, vayamos paso a paso. En internet hay miles de millones de páginas web. ¿Quién va a encontrar la nuestra? Una página web puede ser una excelente tarjeta de visita, pero no sabe "entregarse" por sí sola. Es preciso que la envíemos nosotros. Una web no llevará clientes a nuestro negocio. Ése es el error. Nosotros hemos de enviar al potencial cliente a nuestra web. Ahí sí cumplirá una importante función. El cliente recibirá la máxima información sobre nuestros servicios de una manera no intrusiva, no tendremos que llamarle a su casa cuando esté preparando la cena, por ejemplo. Él decidirá cuándo y cómo buscar la información. Es "estar disponible" las 24 horas del día. Procurad también que sea algo proporcionado a vuestro negocio. Nada demasiado sofisticado si lo que ofrecéis es un servicio de carpintería. Buscad ante todo la funcionalidad. Por ejemplo, si entráis en http://www.gsimm.es/ sabréis qué servicios ofrece esta empresa, que no ha malgastado ni un ápice de su creatividad. La reserva para sus clientes. Es al menos lo que he intentado inculcarles a mis socios. Aprovecho para decir que la última letra de la empresa se corresponde con la inicial de mi apellido. Pensándolo bien, lo único que he puesto en GSIMM es una M. Os recomiendo que leáis el apartado de filosofía, os llevará veinte segundos, y seguro que podréis aplicarlo en vuestro trabajo. No es publicidad. Una página web sencilla puede hacer mucho por vuestro negocio si explica clara y honestamente quién sois, lo que hacéis, dónde estáis, lo que podéis ofrecerle y a qué precio. Y una manera cómoda de contactar con vosotros. Teléfono, fax, email, messenger, skype...
Sobre lo de las tiendas online, el mismo error. Sabemos lo que queremos vender, pero desconocemos quién más vende lo mismo en internet. ¿Pondríais una tienda en una calle sin conocer si hay otros establecimientos similares en el mismo tramo? Pues lo mismo, antes de instalaros online, intentad comprar lo que después vais a vender, así sabréis qué tan fácil o dificil es adquirir el artículo o servicio en cuestión.

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ÁNGULO INVERSO
Pueden parecer los dos últimos apartados algo negativos. Es cierto, pero recordemos que es para evitar lanzarnos a tumba abierta por una pendiente que desconocemos. Los esquiadores saben que una pista negra requiere mucha más experiencia y técnica que las verdes. Empecemos pues con las verdes y ya llegará el momento de deslizarse por las más excitantes.
Pero todo puede tener su contraanalísis. Imaginemos que ya hemos montado la tienda, ¿qué hacemos? ¿cerramos las puertas? No, por supuesto. Aprovechemos lo bueno que hemos hecho y rectifiquemos lo más pronto posible. Voy a contar el caso de una amiga. Compañera en una empresa que solicitó un ERE (expediente regulador de empleo), se vio de la noche a la mañana en la calle, con una importante liquidación fruro de sus más de veinte años trabajando en esa empresa. Con un sueldo y una relación laboral envidiable. Con buen criterio, supuso que no iba a encontrar otro trabajo como el anterior y decidió convertirse en empresaria. ¿Veis? ya me estoy contradiciendo respecto a los anteriores apartados. Montó un comercio que, sinceramente, creo que le va a ir muy bien. Os tendré al tanto. Sin demasiada formación empresarial supo encontrar un local acorde para su negocio, en un punto comercial con bastante gente de paso y supo dotarlo con variedad de productos del sector al que corresponde, y que me permitiréis que no cuente por discreción. Tiene web: sencilla, con imágenes del establecimiento, manera de llegar, con Google Maps, contacto, lo que vende. En fin, lo justo y necesario. Creo, sé, que le irá razonablemente bien. Sólo una cosa que, a la larga le beneficiará un poco más. Esta amiga se mueve bien entre chats, forums, blogs, etc. Pues bien, más que una campaña publicitaria o una tienda online, quizás le beneficiaría dedicar una hora matutina (aprovechando un vacío en el establecimiento) para escribir artículos relacionados con su negocio: consejos, opinión, crear un blog, participar en otros, o incluso un videochat o videoconferencia. Los hay gratuitos por la Red. Con eso lograría generar tráfico hacia su tienda a coste cero o reducido.

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ESTAR "AL LORO"
Es importante siempre estar bien informado sobre subvenciones, ayudas, créditos blandos, préstamos para determinados objetivos... Más todavía en épocas de crisis. Por mucha recesión que haya, si tenemos un hijo en la unidad familiar en edad de sacarse el carnet de conducir, es muy probable que nuestra economía se resienta durante unos meses, sobre todo porque veremos desaparecer de nuestro presupuesto una cantidad cercana a 1.000 euros. Si queremos mitigar el efecto negativo en nuestra cartera, existe actualmente un préstamo que ofrece el ICO, el Instituto de Crédito Oficial, a jóvenes de entre 17 y 25 años que quieran sacarse el carnet de conducir. Prestan al 0% de interés hasta 1.000 euros, a devolver entre 27 y 36 meses, en función de la cuantía final del préstamo.
Podéis visitar el siguiente enlace directo: http://www.ico.es/web/contenidos/6/0/2887/index
o, por si cambian la estructura, buscarlo en la web del ICO: http://www.ico.es/web/contenidos/6/0/home/home.html
Es simplemente un ejemplo, no tenemos por objetivo hacer un informe detallado de lo que tenemos que hacer, sólo un esbozo del panorama actual para ver por dónde está más despejado el camino.
nota: este estudio esta hecho en España, con datos españoles. Aunque muchos ejemplos y casos son extrapolables a otros países, éste en concreto es de ámbito nacional.

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SOLIDARIDAD: UNA HERRAMIENTA ANTICRISIS
Nadie hace nada a cambio de nada, o, matizando esta frase, que nunca aseveraciones absolutas llevan a la verdad, muy pocos hacen algo por los demás sin esperar nada a cambio. Están en su derecho, y no es propósito de este estudio convertirlos en seres buenos, generosos, desprendidos... si no es su deseo. Cada cual se gana el cielo a su manera. Si es que quiere y si existe ese cielo. No, de lo que se trata es de sobrevivir a la crisis. Resulta que una de las herramientas más prácticas a la hora de gestionar positivamente una crisis es la generosidad y solidaridad con los más desfavorecidos, tanto los más próximos como los que están lejos de nuestro entorno más inmediato.
A los más cercanos, porque sin su trabajo, generalmente en los estratos inferiores profesionales, se ven obligados a regresar a sus respectivos países. Sí, he olvidado decir que la mayor parte de los que llamo desfavorecidos son inmigrantes. Lo he olvidado por obvio. Si se van, distorsionan aún más el mercado en nuestro entorno más inmediato. Se desploma más aún el sector de la vivienda, con menos demanda. Incluyendo venta y alquiler, por supuesto. Dejan de comprar alimentos, ropa, calzado, móviles... El mercado se resiente, cierran más negocios y la bola de nieve cada vez es más grande y se desliza más rápidamente. Hemos de frenarla al inicio de su carrera, al final es imposible. Intente imaginarse como un dibujo animado. Ahora, póngase al final de la pendiente y abra los brazos, para parar la inmensa bola de nieve que se avalanza sobre usted. ¿Cual es el resultado? ¿Logró pararla? No, efectivamente, la bola ha pasado por encima y le ha dejado aplastado sobre la nieve, como un sello. ¿Se ve?
Bien, pues enhorabuena. Hemos aplastado un muñequito, un dibujo animado, y a cambio nos hemos convencido de que hemos de afrontar la crisis desde sus inicios. No es difícil.
Hemos hablado de solidaridad con los más cercanos. Sí, pero también con los más desprotegidos del Tercer Mundo. Si no logramos que sobrevivan en su tierra, vendrán a sobrevivir a la nuestra. Y hoy por hoy está la cosa muy chunga, si se me permite la expresión.
En un reciente viaje al otro hemisferio he detectado que la visión que se tiene de Europa está bastante alejada de la realidad, especialmente entre los más jóvenes. Están convencidos dee que llegar aquí y ponerse aq trabajar con un buen sueldo es todo uno. Culpa en parte, y es comprensible, de los anteriores inmigrantes, que cuando regresan por vacaciones a sus respectivos países, ocultan la parte negativa de sus aventuras personales. Muestran su móvil, último modelo, y no dicen que para pagar la factura telefónica han tenido que realquilar a una familia una de las tres habitaciones que tiene su piso.

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LA DIETA EQUILIBRADA
Existen las llamadas hiposódicas, hipocalóricas, en fin, infinidad de dietas. Cada una de ellas persigue un beneficio en nuestro organismo, busca el equilibrio. Desde aquí encaminaremos nuestros pasos para confeccionar una dieta equilibrada económicamente. Es decir, respetuosa con nuestros ingresos. Ya hemos apuntado más arriba algo en esta dirección. Ante la crisis hay que afinar cada una de las partidas presupuestarias; todas ligeramente, mejor que suprimir tajantemente una. Necesitamos tener todo lo que teníamos, calzarnos, vestirnos, ir al cine... y por supuesto, comer. Decíamos antes que es bueno económicamente recuperar viejas costumbres culinarias: tripas, pies de cerdo, riñones, sesos, hígados, sardinas... son materias primas de bajo coste. Lo mismo que garbanzos, judías, lentejas y otras legumbres. ¿Cuánto tiempo hace que no preparamos coliflor en bechamel? Hemos sucumbido al fácil entrecotte con patatas. Si seguimos las indicaciones del sentido común, en la despensa encontraremos parte del equilibrio en nuestro presupuesto.
Un capítulo aparte merece el desayuno, generalmente olvidado, cuando en realidad es uno de los mejores momentos, o el más conveniente, para aportar energía al organismo. Me comentaba un amigo hace muchos años que él no concebía iniciar la jornada laboral sin haber desayunado bien. Era agente comercial, en el sector de la moda. Era muy bueno y vendía mucho, informaba honestamente y atendía igual de bien después de haber vendido. Javier se llama. Él fue el primero que me enseñó a vender (en lo que muy a mi pesar no progresé demasiado) y me enseñó a desayunar. En eso sí fui buen alumno.
Si tenemos la voluntad de despertarnos media hora antes podremos desterrar esa mala costumbre de tomar un café, rápido, en la cocina, sin sentarnos, antes de salir disparados al trabajo. Treinta minutos bastan para convertir esa perversa escena en una mucho más familiar y reposada: una mesa con pan, embutidos, quesos, patés, mantequilla, mermeladas, aceite, tomate y café o tés. El pan ha de ser el rey de la casa. Aunque no sea del día, si antes pasó por el congelador y ahora por el horno o la tostadora se convierte en el mejor alimento para comenzar el día. Unos preferirán seguir la vía dulce, con mermeladas y mieles, otros la salada: embutidos, quesos... Algunos mezclarán y los más metódicos alternarán lunes, miércoles y viernes una y martes, jueves y sábado la otra. Da igual, hay que salir de casa bien nutridos, con energía y de buen humor. Mostrándole al futuro nuestra mejor cara. Cierro este capítulo porque ya parezco un predicador, no sin antes recordar que es bueno tomar un zumo de naranja natural.

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ECONOMIZANDO TIEMPO
Más de uno me rebatirá que no son épocas para perder el tiempo exprimiendo naranjas. Quizás tenga razón. Habiendo como hay tetra brics a buen precio. Particularmente es un momento especialmente placentero. Exprimir naranjas es una tarea relativamente fácil, al alcance de las pocas posibilidades de mi intelecto recién despertado y levantado. En casa somos tres de familia, por lo que me toca exprimir entre cinco y seis naranjas según sea su tamaño. Por propia experiencia sé que no siempre las mallas de cuatro kilos de un híper son más económicas que las del colmado de la esquina, que podemos elegir, aunque sea señalándolas. He sentido en mis propias manos, concretamente en la izquierda, la flacidez de una naranja echada a perder, que se me ha desintegrado en la palma apenas la he acorralado contra el exprimidor. Cuando no hay incidentes desagradables de este tipo aprovecho para despejarme paulatinamente y preparar con tranquilidad el desayuno. Qué bien se trabaja en una cocina tan pequeña, todo al alcance de la mano.
Después, en la mesa, será el turno de organizar el día con mi esposa. A veces, diez minutos invertidos en una lógica planificación ahorran muchos viajes descontrolados a lo largo de la jornada, amén de llamadas telefónicas de móvil a móvil.

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ATENTOS AL CAMBIO Y FIN DE LA PRIMERA PARTE
Aquí termina de momento la primera parte de estas reflexiones hechas en voz alta con el propósito de compartirlas con el mayor número posible de "hermanos de crisis", al igual que las que se irán publicando. Espero que os sean útiles y que visitéis regularmente esta dirección para estar al tanto de las próximas actualizaciones. Sólo dos cosas: gracias por leer pacientemente este informe, y un último favor: colaborad en su difusión en la medida que lo consideréis oportuno. Podéis distribuirlo por correo entre vuestros amigos y conocidos, a quien creáis que le pueda servir, nada de hacer spam ni cartas cadenas, o simplemente dejad el enlace para que puedan descargarse este texto. En fin, como queráis.

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